¿Qué historia cuentas sobre ti?

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Por Bernardo Villar

El humano es un ser que cuenta historias. Mediante las historias formamos una "identidad propia". Es mediante las historias que otros nos dicen mientras vamos creciendo que nos es posible crearnos una identificación personal sobre quién y cómo somos. Hacemos propias historias como: el niño es muy inquieto, el niño es muy enojón, el niño es igualito al borracho de su abuelo, la niña es tan coqueta como su tia, la niña es débil como su madre... de tal modo que esa historia se convierte en una verdad que aceptamos como parte nuestra naturaleza.

Si no fuera bastante con aceptar como identidad propia las historias ajenas que tienen que ver solo con las creencias y prejuicios de terceras personas, tan pronto como comenzamos a ser capaces de hacerlo, aliñamos estas historias ajenas sobre nosotros con historias propias que nos contamos sobre quienes somos de acuerdo a las experiencias que vamos teniendo en la vida: conseguimos tal trabajo, nos deja la novia, fracasamos en tal o cual proyecto...

Terminamos convirtiendo este conjunto de historias en una conversación acerca de quienes somos dentro de la cual ocurre nuestra vida. Un conjunto de juicios que tomamos como verdades inapelables sobre cómo es el mundo, cómo somos nosotros y lo que cada uno puede o no alcanzar en su vida dentro de esas limitantes impuestas.

De este modo, somos la historia que contamos sobre quienes somos, que a su vez es una versión mejorada de la que nos contaron sobre quienes eramos las personas a nuestro alrededor.

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Y esta historia, a su vez existe entre otras dos grandes mitologías: el pasado y el futuro.

El pasado no es otra cosa que la historia que nos contamos sobre acontecimientos en los cuales pudimos o no haber participado, matizada desde mis creencias y el tipo de observador particular que eramos en esos momentos.

El futuro es la historia que nos contamos sobre cómo será nuestro mundo dentro de algún tiempo, del mismo modo condicionada por mis creencias sobre cómo el mundo es, cómo soy yo y lo que puedo alcanzar con las características que yo me he atribuido en esa historia.

Claramente el pasado y el futuro no son otra cosa que una construcción mental: una historia que nos contamos.

Entonces, ¿qué pasaría si yo cambiara la historia que me cuento acerca de los acontecimientos de mi pasado? ¿Qué pasaría si cambiara la historia sobre quién soy? ¿Y si cambio la historia de mi futuro posible? ¿Qué nuevas posibilidades existirían para mi?

Y es que estamos tan acostumbrados a ser la audiencia de estas conversaciones (incluso audiencia de nuestra propia conversación) que nos olvidamos de tres cosas:

  • Lo que creemos que son hechos son solo la interpretación que le estoy dando a los hechos, es decir, la historia que me cuento sobre los acontecimientos
  • Nosotros somos los narradores de esas historias y como tales...
  • Podemos cambiar esas historias en el momento que lo decidamos
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Cuando cambio la interpretación que le doy a los hechos del pasado que condicionan la persona que yo digo ser, inmediatamente cambian las posibilidades que tengo disponibles  para crear el futuro que (esta vez) estoy eligiendo vivir, es decir: puedo contar una historia posible sobre mi futuro completamente distinta.

Al cambiar la historia que cuento de mi estoy cambiando la persona que soy: la transformación se ha dado.