Merecer





Merecer

Por Bernardo Villar

RAE: Dicho de una persona: Hacerse digna de premio o de castigo. Estar en situación de que se le deba algo

Merecer es todo un tema. Te dicen: “mereces ser feliz”, “mereces esto,””mereces ser amado”, “mereces aquello”, y de pronto pareciera como si la vida nos debiera algo y nos sentamos a esperar que nos lo de.

Somos educados en base a premios y castigos, aprendemos a merecer una recompensa cuando actuamos bien (cuando cumplimos las expectativas de padres, maestros, jefes) o a merecer un castigo cuando actuamos mal (cuando no cumplimos esas expectativas). De hecho el contrato social se basa en ese mismo esquema de premios y castigos.

Todo lo que supuestamente mereces, todos tus derechos como ser humano, como niño, como ciudadano de algún país, etc. son tan solo una historia, un acuerdo. Una declaración hecha por una entidad con la autoridad para hacerla y que ha creado una realidad distinta para los seres humanos a los que afecta y tienes esos derechos solo dentro del contexto humano. Antes de que alguien los inventara, los derechos de los niños no existían, no existía el derecho de elegir gobertantes, no existía el derecho de las mujeres a votar, etc.

Pero esos derechos son un invento humano. La vida no sabe de derechos ni te debe nada. Puedes pensar que tus circunstancias son injustas, puedes no estar de acuerdo con lo que te pasa, igual te pasa. No tienes derecho a que la vida te haga feliz, tienes derecho a crear felicidad en tu vida. Todo lo que quieres experimentar en tu vida requieres crearlo tú. Depende solo de ti.

Lo cierto es que la vida en si no te debe nada. NADA. Cuando naces eres arrojado a un mundo que es como es, que ya estaba antes de ti y que va a continuar después de ti. Lo único que has recibido por nacer es el hecho de estar vivo. Todo lo demás depende de ti. Tu decidirás qué hacer con el tiempo que tienes y cómo lo vives.

Entonces objetivamente no mereces nada porque la vida no te debe nada. Pero el asunto, como todo en la vida no es objetivo. El problema no es que la vida no te deba nada, sino en que tú mismo te creas o no merecedor de algo. Y lo peor es la predisposición a creer que no merecemos reconocernos por nuestros logros sino castigarnos por nuestros fallos.

Si te quedas esperando a que la vida te de lo que tu crees que mereces, puede ser que te quedes sentado mucho tiempo. La vida no te debe nada y te mereces lo que tu crees que te mereces. Si crees que te mereces algo, sal a la vida y haz que ocurra. Cáusalo. Esperar que alguien venga a darte lo que “te mereces” no es sino otra manifestación de un contexto víctima.




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