Como el salmón




Como el salmón

Por Bernardo Villar

La corriente es la corriente. De hecho no debería llamarse así. Alguien hizo una mala traducción del inglés “drift” que en realidad quiere decir: deriva, algo que arrastra sin control. La corriente es lo que Heidegger llamó “das man” o “el uno”, es decir, el modo en el que las cosas ocurren, el modo en que el mundo es, o se supone que sea. Un juego que ya está planteado con todas sus reglas y que sin embargo nadie creó. Solamente es y rige nuestras vidas.

La corriente, el uno, “das man” es una conversación que te utiliza y de la que, de hecho no puedes escapar. El juego comenzó antes de que llegaras y va a seguir cuando te hayas ido. Tiene que ver con cómo deben ser las cosas o cómo se espera que sean, por ejemplo: el hombre trabaja y la mujer cuida a los niños; azul es para niños, rosa para niñas; los días soleados son felices y los nublados tristes… ¿por qué? porque si. Así es y así se espera que sea.

Pero como todo es una conversación. Nada más. No es una realidad.

El asunto es darse cuenta de eso: es solo una conversación y puedo crearme otra cualquiera (por supuesto habrá precios a pagar) Yo puedo elegir. El reto es poder ver que sólo es una conversación.

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Y no se trata de pelearme con la corriente, o decir que es mala, o es malo estar en ella (de hecho no puedes salirte de ella), sino solo de darte cuenta que estás en ella aunque elijas algunas cosas distintas a lo que la corriente tiene disponibles como opción para ti.

No tiene caso resistirse, en serio. No vas a lograr nada. Solamente vas a conseguir lo que consigue el salmón yendo en contra de la corriente: morir de cansancio al llegar a su destino.

Tampoco quiero decir por esto que te conformes con lo que no quieres, solo estoy proponiendo que aceptes que la corriente está ahí y que la uses a tu favor. En lugar de ser un salmón contra la corriente, te propongo ser como un velero que utiliza las corrientes de agua y aire a su favor para ir a cualquier parte que quiera ir, fluyendo con la corriente.

En lugar de luchar contra la corriente (que va a incluir a mucha gente), ¿cómo puedes usar la corriente (y a esa misma gente) para conseguir lo que quieres?

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Ese es el reto. Cambiar la corriente desde la corriente misma. Al final es todo lo que se puede cambiar porque el mundo (como ocurre) es la corriente.




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