Conviértete en Un Maestro Enrolador




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como ser un maestro enrolador

Por Bernardo Villar

Nadie puede enseñarte a enrolar. Pueden enseñarte a vender un taller, a convencer de tomarlo, pero no a enrolar porque cuando enrolas, no estás enrolando a un taller, sino a una posibilidad. A la posibilidad que hay para la otra persona a través de tí.

Enrolar es algo que no se hace, no es una acción que se ejerza. Enrolar es evocar lo que hay para los demás, no para ti. Por supuesto, tu también ganas porque la gente se enrola en tu visión y te apoya a manifestarla.

Enrolar no es manipular o convencer a la gente para que haga lo que yo quiero. Cuando mucho podemos decir que es influenciar a otras personas, pero no mediante argumentos o presión, sino con la sola experiencia de tu ser. Una persona enroladora tiene todo porque no hay quien no se sume a su visión.

Cuando te dicen que en PL vas a convertirte en un maestro enrolador, no te imagines que te van a enseñar a salirte con la tuya. Cuando te dicen que vas a ser un maestro enrolador, lo que debes entender es que vas a manejar todas las conversaciones que te separan de serlo. ¿Cómo? Pues enrolando.

Cuando en un fin de semana de tu Programa de Liderazgo sales a enrolar, no sales solamente a crear las siguientes visiones, vas a probarte como tu contrato. Es muy bonito e inspirador gritar tus maneras de ser y que la gente de diga "¡Sí lo eres! " pero otra cosa es salir a la calle a SER tu contrato. Cuando sales a enrolar pones en juego tu lucir bien, todas tus conversaciones sobre el dinero, todas tus conversaciones sobre el tiempo, en fin, enrolar va a apretarte cada uno de los botones que te mantienen en tu zona de confort con tus resultados actuales.

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Éste es el asunto sabroso del enrolamiento, el darte cuenta que si la gente se enrola es su modo de decirte: "¡Sí lo eres!", y si no  se enrola tienes la oportunidad de parar y ver cuál conversación en ellos hizo eco en ti. Porque esa conversación, cualquiera que hubiera sido, es información sobre lo que la gente no ve en ti de valor. Es una excusa perfecta, tan perfecta que es la misma que tu usas y por eso le das valor. Al salir a enrolar tienes la oportunidad de aprender de ti, de quién estás siendo y de las conversaciones que te utilizan de un modo inequívoco y al traer ésto a tu consciencia, puedes manejarlo.

Un maestro enrolador es alguien que evoca en los demás valor. Cuando enrolas para que te aumenten el sueldo o te asciendan en el trabajo, no se trata de convencer a nadie, sino de que puedan ver valor en ti como para pagarte más dinero u ofrecerte una promoción. Del mismo modo, enrolar en un fin de semana es un juego que juega evocando valor para las demás personas en quién estás siendo. Ser un maestro enrolador es cuestión de SER tu contrato. No de gritarlo, no de actuarlo, sino de SERLO. Todo el tiempo y con todo el mundo.

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