CREER EN TI: ¿Cuestión de duda, probabilidad o certidumbre?

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Por Karina Topete

Hace unos días se acercó conmigo un chico graduado de entrenamiento de vida para pedirme consejo en relación a un gran reto que tenía en ese momento: “La última entrevista de trabajo para el empleo de sus sueños”.

Y pensé en ese gran momento: Estar listo para incorporarte al mundo laboral y enfrentar las primeras entrevistas de trabajo o bien cuando estás buscando crecer profesionalmente, pero sobre todo el momento de ser evaluado por un tercero para ocupar un puesto que en verdad deseas.

Una entrevista laboral nos puede poner en una situación de nerviosismo e inseguridad, desafía nuestra confianza en nosotros mismos y su resultado puede afectar completamente nuestro futuro.

Al margen de todos los consejos comunes como: puntualidad a la cita, presentación personal, recabar información sobre la empresa y el puesto que se desea obtener, contar con los estudios necesarios y prepararte lo mejor que puedas; hay una cuestión que obedece al contexto de transformación:

“Quién tú eres, es lo que hace la diferencia”.

Y quién seas durante la entrevista es de vital importancia para el resultado de la misma.

¿Qué quiere decir eso de “quién tú eres”?: Como te muestres, como te desenvuelvas en esos veinte o treinta minutos, no en apariencia sino desde el fondo de tu corazón, y desde tus creencias, porque lo que estás pensando se nota, con tus acciones inconscientes quieras o no. Por eso es importante poner atención en lo que creemos y nos permitimos pensar, porque esas conversaciones son las que construyen quienes somos

Esto aplica para cada cosa que deseas en tu vida: el puesto de trabajo, la pareja de tus sueños, la casa en la que quieres vivir, el logro que deseas alcanzar.

Y aún donde aparentemente es un tercero quien juzga si eres o no capaz, siempre se trata de ti mismo.

En mi punto de vista tenemos tres espacios accesibles:
1. La duda, que es lo que solemos hacer, pensando: “No sé si lo logre, ojala que yo le parezca un buen candidato, al entrevistador, porque está muy difícil la situación yo creo que hay como cien candidatos, etc., etc.”

2. Otra opción es accesar al espacio de probabilidades, que es cuando piensas: “Tengo la opción de ganar este puesto, por lo que he hecho antes, porque tengo experiencia, me voy a preparar lo mejor posible y ojalá, ojalá y Dios quiera.”

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3. Y hay un tercer espacio totalmente diferente al que puedes accesar con tus pensamientos, un espacio que funciona el 100% del tiempo y que se resume en el conocido dicho LA FE MUEVE MONTAÑAS, y es cuando entras en un espacio de la posibilidad, a base de creer en ti, por encima de la situación creas posibilidades nuevas y maravillosas, es un espacio de “esto ES porque ES”, “Voy a conseguir este puesto no importa qué.”

Esta última es una conversación en la que se viven quienes tienen éxito en todo lo que emprenden.

Para conectar con esta conversación puedes comenzar a pensar, voluntariamente aunque al principio te suene extraño dentro de tu cabecita: “Este puesto es para mi. Yo soy la mejor opción para ocupar esta vacante, y esta empresa se verá realmente beneficiada de mi presencia en sus filas. Me lo merezco y Dios (o la divinidad, el universo, como quieras llamarle) ya me lo tiene dado”.

Quizá al principio te parezca injustificado este pensamiento para reforzarlo puedes buscar toda la evidencia posible para confirmar que “Soy la mejor opción para ellos porque: soy capaz de comprometerme totalmente con los objetivos, porque se manejar relaciones extraordinariamente, soy abierto, responsable, inteligente, creativo, tengo experiencia, tengo títulos, etc, etc.”

Puedes buscar evidencia en tus maneras de ser, en tus antecedentes y en tu vida para saber que así es. Y aún sin ella, puedes pensar sin lugar a dudas.

Si estas acostumbrado a pensar “No sé si lo logre, ¿seré capaz?” tal vez te parezca complicado pensar que “El puesto es mío y yo soy la mejor opción”, y puedes comenzar por abrir la posibilidad y luego accesar certidumbre... A la mente también hay que entrenarla a pensar lo que funciona, con la práctica lo dominarás, el pensamiento intencionado y dirigido a crear lo que realmente deseamos es una maestría de campeones.

En todo caso cualquiera de las premisas puede ser verdadera o falsa, nadie sabe que va a ocurrir porque nadie sabe el futuro, pero tú puedes saberlo porque tú puedes elegir enfocarte en una realidad y crearla determinadamente.

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Desde la certidumbre todo se hace posible para ti. Practicarla, no requiere atravesar un proceso que lleve tiempo, únicamente conectar dentro de ti con la creencia adecuada, la creencia de que eres tú el que merece eso que deseas por el simple hecho de que así lo quieres y estás dispuesto a crearlo para ti. Montarte en el papel de protagonista de una historia con tu nombre y apellido, donde todo va a salir extraordinario para ti mismo porque es así y

punto. Contarte un cuento donde vas camino a obtener lo que quieres porque lo mereces es tan válido como seguir repasando en tu mente que hay muchos otros que se merecen lo mismo que tú o que la competencia está ruda.

Sentado en la oficina del entrevistador con la energía de la certidumbre en tu sistema, con los pensamientos adecuados en tu mente y en tu corazón, te puedo asegurar que el resultado será extraordinario, la única manera de no obtener el puesto que deseas es porque conseguirás uno mejor, así de sencillo.

En cambio con los otros pensamientos en tu cabeza, imagina tus reacciones, tus movimientos... Jajaja! Ni me quiero imaginar.

Recuerda que la carrera de la vida no la gana el más veloz ni el más diestro, al final siempre gana quien cree desde el inicio que va a lograrlo.

 

kari1 - entrenador transformacionalKarina Topete

Life Coach y Directora de Centro Generaciones