Desenrolando




Desenrolando

Por Bernardo Villar

Hemos hablado del difícil arte del enrolamiento para dejar claro que no es algo que se hace, sino algo que se es: Una conversación que te usa. Dejar claro que la gente se enrola con quién eres. Tal vez solo nos quede aun más claro el punto si vemos su opuesto: Cómo se desenrola.

En casi todos los casos la gente de tu vida está de algún modo enrolado en quién tú eres antes de pasar por un entrenamiento de . Piénsalo, de algún modo te has podido relacionar hasta ese punto de tu vida, igual que hay gente que no te ha apoyado, hay mucha gente que cree en ti y que te apoya. Gente que está enrolada contigo. Tus resultados no son los que quieres pero no porque la gente no esté enrolada contigo, sino porque tu contexto y el “tu” que posibilita te da solamente lo que te puede dar. Incluso esas personas enroladas en quién eres antes de los talleres, están en ese contexto de posibilidades anteriores.

La idea del entrenamiento es cambiar un contexto que no elegiste, que te fue entregado sin preguntarte y que te ofrece solo lo que hasta este punto es posible para ti por otro contexto que posibilite en ti ejercer acciones distintas que produzcan resultados extraordinarios. Por supuesto, la gente de tu vida ve que algo ha cambiado, tu corriente, tu sistema lo sabe y va a buscar que las cosas vuelvan a ser como eran. Esto se llama homeostasis y es totalmente normal. Sin embargo, lo que pretendemos al desarrollar el liderazgo es que ese nuevo contexto, ese nuevo tú evoque en los demás algo tan grande que se muevan en urgencia y decididamente a cambiar ellos mismos su contexto. De eso se trata lo que decimos que es “ser una invitación irresistible”.

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¿Pero qué pasa si lo que la gente ve no evoca en ellas nada de valor? ¿Qué tal si lo único que ven es que su ser querido se fue a un taller y ahí lo perdieron? ¿Qué tal si ellos perciben que tu entrenamiento no solo ha cambiado al que eras sino que te ha quitado a ti mismo cuando te separas de ellos, cuando les das feedback, cuando hablas en clave, cuando tienes actitudes sectarias? Se desenrolan, ¿Tú también te desenrolarías no?

Pero aquí viene el giro sorpresivo de este artículo: el desenrolamiento no existe. La gente no puede desenrolarse contigo. Mas bien, las estás enrolando a algo completamente distinto de lo que tu quieres. Estás evocando en ellos la posibilidad que hay disponible al alejarse de ti. Si, justo lo contrario de lo que dices que quieres crear con ellos. No es que no se enrolen contigo, siguen bien enrolados, pero el valor que ven no está en sumarse a algo que ellos perciben que quita, que separa, que es casi una sociedad secreta, y ¿sabes que? no están mal ni es porque son mediocres. Revisa tus maneras de ser, pero tus maneras de ser no con tus compañeros de transformación, no con el centro, no con los que intercambias cuatros y “te veos” y “tu si vas”, sino quién estás siendo con la gente de tu vida y lo que esas maneras de ser evocan en ellos. Los estás enrolando pero no a sumarse a tu visión sino a restarse de ella.

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Tu no desenrolas. Nadie puede desenrolar. El ser humano es enrolador por naturaleza, no desenrolador. Solamente estás enrolando en la dirección equivocada.




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