Fracasos, errores y fallos – Transformación-

Error, Falla y Fracaso

Fracasos, errores y fallos - Transformación

Por Bernardo Villar

Algo a lo que tememos los seres humanos es equivocarnos, ya hablamos alguna vez del origen de ese terror incontrolable ante la posibilidad equivocarnos que no hace otra cosa que paralizarnos y limitar nuestra capacidad de acción.

A nadie le gusta equivocarse, nos hace lucir mal, habla mal de nosotros, dependiendo de la importancia que le demos al error la historia que nosotros mismos contamos sobre nosotros puede afectarnos más o menos profundamente en nuestro desempeño como seres humanos.

Así que puede apoyar hacer algunas distinciones al respecto: Falla, error y fracaso.

Muchas personas evitan tomar decisiones o acciones por el temor a "estar mal", a que sean "malas decisiones". Cuando hablamos de decisiones no estamos hablando de buenas o malas. El primer punto es distinguir que una decisión es una postura que se toma por un juicio hecho sobre una situación dada. No puede ser buena o mala, en todo caso puede ser correcta o incorrecta, pero en el momento de tomarse, una decisión es neutra. Es solo si el resultado de la acción que acompañó a esa decisión es el esperado o no que podemos saber si la decisión fue "correcta" o "incorrecta". Antes de que el resultado se presente, una decisión corresponde al ámbito de la potencialidad pura, a un contexto cuántico de incertidumbre.

Si una decisión se revela como incorrecta, es decir, el resultado que causó no fue el esperado y no es el conveniente, estamos hablando de un fallo. Un fallo es el resultado de una acción que no es la esperada y tiene el potencial de enseñar algo al mismo tiempo que el resultado no nos lleva más cerca de la meta. Como mínimo podemos aprender que la decisión que se tomó no funciona para los fines que buscamos y nos permite experimentar otras posibilidades.

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Un error puede ser una falla repetida al hacer algo por segunda vez a sabiendas de su futilidad o un intento fallido generado por negligencia, egoísmo o arrogancia.

Fracaso, por otro lado, es una manera de relacionarme con la falla o con el error. Un fracaso es una postura, una historia que me cuento sobre quien soy y mi valor como ser humano en relación a mis errores o mis fallos. Fracaso tiene que ver con crear un juicio sobre nosotros de no valer, de no ser suficientes, de ser malos y no tener remedio.

Relacionarme con los fallos de mis decisiones desde la distinción "fracaso" no solo me limita, me imposibilita a tomar algún tipo de acción o aprender algo del fallo, porque el resultado lo estoy relacionando conmigo, no como fuente, sino como SER, es decir, desde el fracaso, lo que falla no es decisión-acción que ejecuto, sino fallo yo como ser humano. Mi valor disminuye y no soy digno de confianza (a nuestros ojos) ni propia ni ajena. 

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Ver los fallos como lo que son: decisiones que no resultaron como se esperaban, genera el valor de haber tomado la decisión, haber ejercido la acción que, aunque fallida, ha causado algo y abierto nuevas posibilidades de acción. Las personas que más se equivocan son los líderes, porque son quienes tomas más decisiones, sabiendo que los fallos solo son fracasos si ellos eligen relacionarse así con ellos, y por lo general eligen verlos como una nueva oportunidad para acertar.