La trampa de la automatización

La trampa de la automatización
Por Marce Ortiz Warcela
 
En tiempos de "saltos cuánticos" 
ya nadie quiere saber nada
acerca del lento ""
 
Y sin darnos cuenta, caímos en la mortal trampa de la automatización. Qué de qué estoy hablando? y a qué viene este sombrerito de mago? y esta introducción tan poco tecnológica?
 
Pues si me has leído un par de veces, sabés que lo mío va siendo como escribir de lo que no hablo, y esta vez me estoy despachando un regaño; para mí o para vos, quién sabe si para ninguno de nosotros. El cuento es que me hace correr un frío por la espalda el pensar en esta carrera desenfrenada que hemos emprendido -de la noche a la mañana- la mayoría de mis mejores amigos y hasta yo misma, es una inscripción traicionera a la peor maratón de la historia!
 
Ahora todos quieren vivir la vida (hablo de la vida entera) en un solo día, vivirlo todo, ya, en urgencia, corriendo, sin guardarse para nada, sin procesos ni evolución, todo en la brevedad de un click como por "arte de magia" ¡qué susto! Ya nadie quiere arar, sembrar, regar y cosechar  ¿para qué? todos quieren declarar, generar, crear de la nada, nacer y ser exitosos hoy mismo sin niñez ni adolescencia, sin tiempo para la universidad, todo ya, y yo me pregunto: morir también? digo, porque vivir todo ya, ya, ya, no tiene sentido si no tomamos en cuenta que la vida misma para que esté completa,  incluye a la inexorable muerte...
 
Es la trampa de la automatización de estos tiempos que nos hace creer que no vale la pena esperar por nada, que quiere que conozcamos al hombre o la mujer de nuestras vidas y el mismo día lo sepamos, que sugiere que una amistad nace el mismo día que le das tu nombre a otro ser humano y que pretende abolir las más bellas etapas de los emprendimientos humanos. Conocernos, construir confianza, amarnos de verdad en los días de sol y en los grises también, engendrar vida y esperar por el nacimiento, aprender a caminar y gozarse cada tropiezo, llevar el ritmo, mínimamente tener con el otro un pasado en común, vivir viviendo. Por eso digo: ¡BASTA! ¡Ya no más! Yo declaro vivir mi vida al 100% cada día, sin inventos, sin el famoso 200%, ni el absurdo 1000%, sin pretensiones ridículas, yo voy a vivir mi vida auténticamente y me niego a caer en la trampa de la automatización! Para mí es absolutamente posible y además válido vivir las 24 horas del día una por una, veinticuatro con su tiempo para cada propósito inclusive soñar.
 
Porque sabés qué? salirme de esta corriente absurda de una trampa más peligrosa que la otra, es mi verdadero "salto cuántico"