metas y visiones




aprender-a-volar - entrenador transformacional

Por Bernardo Villar

Todos tenemos metas, todos queremos tener los resultados, todos queremos muchas cosas que ahora no tenemos y nos planteamos metas para conseguirlas. Hacemos lo que requerimos hacer, somos quienes requerimos ser y las conseguimos. ¿Y luego qué? Otra, otra y otra…

El asunto puede convertirse en una carrera de ratas, siempre corriendo hacia algo más. Muchas veces lo que buscamos parece eludirnos una y otra vez inexplicablemente. Muchas otras veces, lo que conseguimos no lo podemos mantener. En ambos casos un fácil consuelo es decir: “es que no era para mi”.

Y sí, en efecto, lo que no puedes conseguir y mantener no es para ti. Al menos, no para la persona que estás siendo. No es para ti porque tu contexto no lo soporta. No es para ti porque nunca dejó de ser extraordinario; porque proviene de lo que haces y no de quién eres.

Una meta es en si misma un fin definido en el tiempo. La meta en si, no impacta más allá tu ser ni tu mundo. Tener dinero no te va a hacer rico, estar delgado no te va a hacer saludable, tener pareja no asegura que esa relación te satisfaga.

Una visión es algo mucho más grande: una visión es un sentido que le doy a mi vida, es un contexto desde el que parto. Una visión define quién soy y mis acciones. Una visión no tiene que ver con: “yo me veo en diez años en una casa nueva, casada con dos hijos y viajando por el mundo”, eso es contenido, no contexto, y tu contenido no puede ser distinto a tu contexto. Si tu no cambias tu contexto no va a cambiar el contenido de tu vida. Puedes tener más, mejor o diferente de lo que ya tienes, pero no puedes tener algo totalmente nuevo.

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Una visión tiene que ver con la historia que elijo contar sobre quien soy y cómo ocurre el mundo para mí. Tiene que ver con la postura que elijo tomar ante el mundo. Tiene que ver con mi futuro y no con mi pasado. No es algo que va a ocurrir en uno, dos, diez o veinte años. Es algo que comienza a ocurrir hoy, ahora. Solo porque yo lo digo. Y si no es, si va a ser, depende de mí.

Lo primero que requieres crear para poder conseguir y sostener tus metas es un contexto que las pueda contener. Requieren dejar de ser resultados extraordinarios para convertirse en resultados cotidianos. Para una persona próspera el crear riqueza no es extraordinario, es algo cotidiano que forma parte de su realidad diaria. Para una persona amorosa, las relaciones afectivas no son resultado extraordinario, son resultado cotidiano…

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Lo que quiero decirte es que es muchísimo más importante inventarse un contexto tan grande que pueda contener como resultado normal todo lo que quieres que simplemente enfocarte en conseguir metas.

En el contexto pollo, volar es un resultado extraordinario. Para el contexto ave, volar es cotidiano.

Tu meta es tu contexto, eres tú, es ser la persona para la cual todo eso que quieres y hoy es extraordinario, es un resultado normal. Cotidiano.

 




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