NO QUIERO!!!

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Por Daniel Pappaterra

La sociedad, la cultura y “las costumbres” nos han enseñado a vivir en deshonestidad. Nuestros padres nos decían, por un lado que no se debe mentir y por el otro fueron nuestros maestros de la deshonestidad; sin quererlo y sin saberlo, mataron nuestra autenticidad, nuestra espontaneidad y nuestra honestidad. Se dice que “los niños no mienten”; pero les enseñamos a que es más importante hacer lo “apropiado” que ser auténticos. “Vamos a casa del vecino, si te ofrece cenar, dile que ya comiste.” Qué pensará el niño que tiene tanta hambre, pero tiene que mentir porque no es “apropiado” pedir o aceptar comida en casa ajena. Incluso nos adiestran para mentir sobre cómo nos sentimos. Te encuentras molesto y tus padres esperan visita y te dicen: “Cambia esa cara, que aquí nadie tiene la culpa de lo que te pasó.” Entonces aprendes a esconder tus sentimientos, a reprimirlos. Aprendemos a mentir por aprobación, para ser aceptados, amados, queridos y luego de mentir nos sentimos mal por lo que hicimos y nos desaprobamos más, entonces requerimos volver a mentir por aprobación. Nos convertimos en unos verdaderos Jedi’s de la deshonestidad, la mentira y el engaño

La muerte es la única garantía que tenemos en la vida. Sin embargo, los seres humanos no queremos pensar en el final de nuestras vidas, algunas personas evitan hablar de la muerte aún con sus seres más cercanos: “quieres que te entierren o te cremen” “Cómo quieres tu funeral” “Por Dios, no hables de eso!”

Por naturaleza, queremos evitar la muerte o cualquier evento que nos la recuerde, como un rechazo. Entonces, la vida se convierte en una carrera sin sentido, cuyo único fin es buscar la aprobación de los demás, hacer lo que los demás quieren para que me acepten, para que me aprueben. Y vivimos la vida con un solo propósito: lucir bien, quedar bien, ser aceptados o aprobados. No importa lo que me tenga que inventar o lo que tenga que decir, sólo deseo aprobación por parte de los demás. El resultado: perdemos contacto con nuestra esencia, con lo que queremos, con lo que sentimos o experimentamos.

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decir-nono - entrenador transformacionalEste gran compromiso que tenemos con quedar bien o lucir bien hace que la palabra “NO” se haya convertido en una tan controversial en nuestras vidas. Decidimos no pedir lo que queremos, no hacer las preguntas por la mera posibilidad de que nos digan que no; esto lo interpretamos como un rechazo y nos recuerda la muerte (por tanto, lo evitamos). Por otro lado, nos sentimos en la obligación de decirle Sí a todo el mundo, a todo lo que nos piden, sólo porque queremos agradarles, “quedar bien” o que me “aprueben”, que me amen. Al final, se nos hace humanamente imposible cumplirle a todo el que le dijimos que sí y el resultado es que, como quiera quedamos mal, fallamos. Para sentirnos un poco mejor tendremos una gran excusa sobre la razón por la que fallamos a nuestros compromisos. Lo cuál nos hace sentir mucho peor. Luego nos cuestionamos por qué nos sentimos tan mal, solos, tristes, deprimidos y con nuestra autoestima tan baja. Puede ser aún peor: querer complacer a todos puede crearnos un continuo estrés que nos provoque enfermedades; tales como: hipertensión, presión alta, diabetes, apnea de sueño, ataques al corazón, derrames cerebrales, cáncer, etc. Todo esto ocasionado por el simple hecho de que no somos auténticos con nosotros mismos y nuestros deseos; porque vivimos queriendo complacer al mundo, pero nos olvidamos de complacernos a nosotros mismos.

Quieres crear calidad de vida para ti? Empieza a aceptar que la palabra “NO” no implica un rechazo personal, ni que no te quieren o que tu no sirves. La palabra NO simplemente implica que la persona que la dice no quiere o no puede acceder a la petición planteada. Aún así, cuando le decimos NO a alguien, sentimos la obligación de explicarle la razón: ejemplo: “No voy a estar en la ciudad ese día”, “Tengo trabajo”, “Tengo otro compromiso”, etc. Realmente ni siquiera tenemos que justificar nuestra respuesta. La razón más poderosa para decir NO es que no queremos o no podemos acceder a la petición y es imperante que seamos honestos con nosotros mismos y escuchemos nuestro corazón.

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Así que te exhorto a que en este mismo instante te des el permiso de decir NO, cuando eso es lo que realmente deseas. No se trata de decir NO a todo sólo para practicar; eso es absurdo. Sin embargo, si algo dentro de ti te grita que no deseas lo que te solicitan, simplemente di: NO QUIERO y comienza a ser auténtico contigo mismo. Recuerda que tú no eres responsable de cómo la otra persona elija sentirse, pero eres responsable de cómo te relacionas contigo mismo.

 

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M.A. Daniel Pappaterra

Psicólogo, Consultor Corporativo y Coach Transformacional.

Puerto Rico