¿Qué estás escuchando?

escuchar - entrenador transformacionalPor Bernardo Villar

¿Alguna vez has dicho u oído algo como "mi pareja no me entiende", "mi mamá no me escucha", "No les importa lo que digo"?

El tema comunicación es la fuente de muchos de los problemas del ser humano, que es un tipo de ser que ES en sociedad y existe dentro del lenguaje, que es el contexto que enmarca todo lo que existe y es posible.

Pareciera que el asunto es simple: Yo emito un mensaje mediante el habla, alguien lo escucha y se entera de lo que estoy diciendo. Como si el quien habla ejerciera la única parte activa del proceso y quien escucha se limitara a recibir mediante el oído el mensaje.

En la escuela nos enseñan un modelo de comunicación que valida tal teoría: Emisor - Mensaje - Receptor. Sin embargo este modelo, diseñado para la comunicación de instrumentos y máquinas supone que el emisor emite un mensaje que es simplemente duplicado por el receptor; asunto correcto en el contexto en que fue concebido, se queda corto para mostrar la comunicación humana ya que el ser humano incluye una variable enorme: el sentido, la interpretación que tanto el emisor como el receptor dan al mensaje.

Cuando yo hablo, hablo desde una inquietud personal que es filtrada por mi contexto de creencias y cultura; y cuando escucho, lo hago a través de ese mismo filtro que le confiere sentido al mensaje que escucho.

Cabe, ante todo, hacer una distinción importante: escuchar no es lo mismo que oír. Oír es el mero acto de percibir el sonido; escuchar, sin embargo, tiene que ver con interpretar el mensaje que se recibe. Un loro puede repetir lo que oye pero no le da ningún significado, una grabadora reproduce lo que "oye" pero no le confiere ningún sentido.

El acto de escuchar implica más que oír. Un sordo puede escuchar sin poder oír. La escucha tiene que ver con una percepción más amplia de lenguajes, como el tono en el que se dice, el lenguaje corporal de quien lo dice y el contexto personal de quien lo dice y de quien lo escucha.

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Entonces, como acto interpretativo, la escucha es de carácter personal, es decir, cada quien interpreta de modo distinto un mismo mensaje pues lo filtra a través de el tipo de observador que es, es decir: mi escucha depende de quién estoy siendo.

Esto nos asegura una cosa: lo que yo oigo siempre lo voy a mal interpretar y lo que yo digo siempre va a ser mal interpretado, pues ni yo puedo acceder al sentido total que quien habla le confiere a lo que dice, ni los demás podrán jamás acceder al sentido exacto de lo que yo digo a causa de los filtros que todos usamos para interpretar.

Esa es la mala noticia. La buena es que lo sabemos y entonces, podemos hacer algo para que la brecha en que lo que me dicen/digo y lo que oigo/oyen sea lo más estrecha posible como para asegurar que el mensaje está siendo entendido de modo, si no exacto, sí satisfactorio para fines de comunicación efectiva.

¿Crees que comunicarte de modo efectivo podría ser de valor y haría una diferencia en tus relaciones de cualquier tipo? ¿En tu familia, tu pareja, tus amigos, tu trabajo? ¿Crees que podría ser una diferencia en tus resultados? Pues comencemos por aprender a escuchar. Hablamos para ser escuchados; es la escucha la que valida el habla. Si queremos ser escuchados debemos aprender a ir más allá del acto de oír y comenzar a escuchar.

Aquí te comparto tres tips que puedes aplicar desde ya para mejorar tu comunicación:

  • Verificar la escucha. Aquí no se valen posturas como "yo soy responsable de lo que digo y tu eres responsable de lo que oyes". Si yo quiero ser escuchado, requiero asegurarme que mi mensaje está siendo recibido de modo correcto; del mismo modo que cuando escucho requiero asegurarme de estar entendiendo lo que estoy escuchando. Verificar con un simple: "Lo que yo escucho es..." o "lo que yo entiendo es..." puede hacer una diferencia importante en mis resultados. Cuando hablo, pedir a quien escucha que me diga en sus palabras lo que escuchó de mi es el modo de verificar la efectividad de mi habla.
  • Indagar. Haz tantas preguntas como debas para asegurarte de estar entendiendo más allá de las palabras oídas, la situación completa que se está comunicando. Ésto nos permite afinar, complementar, aclarar o corregir lo escuchado.
  • Cuida tu actitud al escuchar. Deja el teléfono, haz contacto visual, observa el lenguaje del que te habla, el tono, cuida tu lenguaje corporal. Demuestra que te interesa lo que tienen que decirte. Demostrar interés por lo que te dicen es mostrar interés en quién te lo dice. No puedes decir que una persona te interesa y no mostrar interés por esa persona porque cada persona ES lo que dice.
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Haz el experimento, antes de enojarte y reaccionar son tu pareja, verifica que lo que escuchas es lo que te está diciendo, cuando des una instrucción a un hijo, un subalterno o a un empleado, pregúntale que te escuchó decir. Cuando un amigo o un hijo llegue a ti a compartirte alguna inquietud, indaga con preguntas para poder entender más ampliamente lo que escuchar y poder ser de mayor utilidad.

¿Crees que escuchar o ser escuchado de esta forma pudiera hacer la diferencia en tus resultados?