¿Qué puedes esperar?




Lo que no hacen los talleres de y liderazgo

¿Qué puedes esperar? 

Por Bernardo Villar

¿Qué puedes esperar de los talleres de transformación y liderazgo?

Muchas veces el problema con estos talleres de transformación provienen de albergar expectativas que no se cumplirán porque estos entrenamientos sencillamente no están hechos para cumplirlas. Y me queda claro que estas interpretaciones muchas veces tienen su fuente en los mismos centros, que en ocasiones no tienen muy claro el contexto de transformación. (Ya hemos dicho que no todos los centros son iguales) Luego algunos facilitadores tampoco lo tienen muy claro (ojo, no es lo mismo que un entrenador) de ahí a los staffs, pasa a los participantes y así se perpetúa el error.

Primero que nada, definamos para qué fueron creados estos talleres. Este entrenamiento (en realidad es más que los talleres, ya lo hemos dicho) es eso, un entrenamiento que comienza con el básico y termina en el último fin de semana de pl (o como se llamen en cada centro). Los Talleres tienen su función que es, descubrir tu contexto, descubrir quién has estado siendo y crear una nueva persona por elección para luego entrenarte en serla en cada aspecto de tu vida. Sin embargo, el trabajo de entrenamiento ocurre fuera de los salones, en tu vida diaria y mediante el seguimiento cercano por parte del centro.

El fin de este entrenamiento es abrir el espacio para que las personas puedan crear una vida que les satisfaga con un sentido de propósito desde la plataforma de esa persona que ellos o ellas han declarado ser. Bueno, a grandes razgos. La definición ya la hemos visto ampliada en otros artículos.

Entonces pues, mejor veamos aquello que no es transformación y para lo que no sirve

  1. Un entrenamiento de transformación:
  2. No es una terapia psicológica, mucho menos sustituye un tratamiento psiquiátrico. Este entrenamiento está diseñado para personas psicológicamente sanas.
  3. No va a elevar tu “nivel vibracional”, cualquier cosa que esto signifique.
  4. No va a salvar tu vida (aunque para algunas personas eso ha significado)
  5. No va a elevar tu consciencia – no de un modo místico. Entendamos por consciencia el acto de estar al tanto de las historias en las cuales acontecemos.
  6. No es eficaz por el entrenador. El entrenador no tiene poderes mágicos.
  7. No vas a sanar de nada. ¿Estás enfermo? Ve al doctor, no a un entrenamiento de liderazgo.
  8. No cura adicciones. Igual, ve a que te atiendan y regresas.
  9. La transformación No te hace una mejor persona ni es intrínsecamente buena. Solo te permite elegir cómo te vas a relacionar con el mundo.
  10. No se trata de salvar el mundo. Se trata de reinterpretar el tuyo.

¿Alguien te dijo que te iba a servir para alguna de estas cosas? Seguro no tenía idea.

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¿Le has dicho a alguien que sirve para algo de lo anterior? Pronto, ve y aclárale las cosas.

Así que ahora ya lo sabes, Los entrenamientos de transformación funcionan perfectamente para lo que fueron creados: para rediseñar el contexto personal de las personas de tal modo que puedan obtener resultados que hasta el momento no han tenido de un modo sustentable. Nada más. Y solo eso ya es bastante.




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2 comentarios de “¿Qué puedes esperar?

  1. Bernardo, ¡me encanta que te refieras al hecho de que los talleres de transformación no son terapia psicológica y que están diseñados para gente psicológicamente sana! Sin embargo, ¿quién puede decir hoy en día que es cien por ciento “sano” psicológica y emocionalmente? Todos llevamos, en mayor o menor grado, alguna carga emocional del pasado que puede manifestarse y aflorar en el momento menos pensado, de la manera menos esperada. Y es por eso, precisamente, que estos procesos de transformación deberían ser dirigidos, o al menos acompañados muy de cerca por psicólogos.

    Una cosa es que los centros de transformación quieran “curarse en salud” diciendo que no son esto o aquello -específicamente, que no son terapia psicológica- pero la realidad, y eso lo sabes muy bien, Bernardo, es que muchas de las actividades y dinámicas (si no todas) que se llevan a cabo durante los talleres, dentro de los salones, son, de hecho, terapias de choque, con una caga emocional enorme. Por eso no es sorprendente que en alguna ocasión surja algún brote psicótico, o incluso se haya reportado en las investigaciones y denuncias contra estos centros, casos de suicidio.

    Puede ser que estos casos ocurran en muy bajo porcentaje, pero tratándose de la salud y de la integridad de las personas, un solo caso entre mil justificaría la presencia, dirección y acompañamiento de un profesional en el campo de la psicología, o incluso de la medicina. Es un asunto de responsabilidad. Y no me refiero a la responsabilidad de quien cumple con su deber con excelencia, sino a la “responsabilidad” de asumir y responder por las consecuencias de acciones o decisiones tomadas. Porque si de algo carecen los centros transformacionales es de “responsabilidad”. Nadie responde por la personalidad alterada, por el brote psicótico, por el quiebre emocional extremo que puede inhabilitar a una persona, o incluso conducirla al suicidio. Cuando estas cosas se presentan, el centro se lava las manos y desplaza toda la responsabilidad a la persona -al fin y al cabo, “todo lo que nos acontece nos lo provocamos nosotros mismos”, ¿no? … o en el mejor de los casos, al grupo pequeño: “dejaron solo a su compañero, no lo rodearon”; o al buddy: “abandonaste a tu buddy, no le apoyaste” … (¡Por Dios! Me hierve la sangre de solo pensar en ello.)

    ¿Cómo puede alguien llegar a un proceso como este sin expectativas de ningún tipo, cuando le dijeron que iba a descubrir su contexto, a descubrir quién ha estado siendo y crear una nueva persona por elección para luego entrenarse en serla en cada aspecto de su vida? ¿Y cómo se puede tener expectativas “adecuadas”, cuando se desconoce con exactitud las situaciones por las que se va a pasar, muchas de las cuales podrían ser no solo muy incómodas, sino desestabilizadoras?

    Hay mucho que revisar y cambiar con respecto a los procesos de transformación. Lamentablemente, parece ser que nadie se atreve a hablar acerca de lo malo o negativo que pueda haber experimentado en los talleres, porque hacerlo sería violar la cláusula de confidencialidad del contrato, y aún más: sería ir en contra de lo que la mayoría dice. Y si algo es claro para un transformer es que si va abiertamente en contra de lo que dice el coach, o el senior, o el staff, o el director del centro, se arriesga al feedback negativo, al señalamiento …

    • Andrés. A mi también me hierve la sangre que haya centros que no tomen responsabilidad o la quieran transferir a los participantes (ojo, responsabilidad no es igual que culpa y plantearse como fuente es una postura, de ningún modo puedo ser yo en estos momento la causa de que un pingüino muera en la antartida).

      Si partiéramos del supuesto que no sabemos quien como o cuando pueda tener un, como lo llamas tu, brote sicótico, pues entonces mejor no salimos de nuestra casa, porque al mozo del estanquillo de junto le puede dar uno cuando algo le haga click con una situación que tal vez ni el sepa que traiga. Y en el estanquillo no hay un psicólogo de planta. Y en los restaurantes tampoco, ni doctores de planta por si alguien se ahoga con la comida… ¿me explico? Yo he visto episodios mucho mas severos en talleres de la iglesia que en los 7 años que tengo en la transformación. ¿Qué vamos a hacer? ¿Prohibir que haya esos talleres en las iglesias porque puede pasar algo como eso? Y los facilitadores en esos casos no tienen preparación de ningún tipo. Muchos de los entrenadores que yo conozco y por los que puedo hablar son psicologos clínicos, conozco varios médicos que son excelentes entrenadores. Igual como siempre te digo que no puedo hablar por todos los entrenadores ni darles a todos esa categoría ni por todos los centros. Conozco de todo.
      En cualquier ámbito suceden cosas porque los seres humanos somos como somos. En una oficina puede darse acoso sexual, frecuentemente se dan infidelidades matrimoniales con las personas que se trabaja, ¿qué vamos a hacer? ¿prohibir las oficinas? ¿Cuántos sacerdotes, pastores, etc. tienen acusaciones por delitos sexuales? ¿Qué vamos a hacer? ¿prohibir los cultos? En las iglesias muchas veces se ve manipulación para enriquecer a sus cabezas, en los gobiernos hay casos de corrupción, abuso de autoridad etc. No podemos solamente quedarnos en nuestras casas porque en cualquier momento algo puede pasar. Lo que podemos hacer es plantear soluciones viables para manejar esos asuntos.

      No estoy implicando que la gente vaya sin expectativas, sino que no esperen algo que el proceso no les puede dar, y el artículo menciona eso que el proceso no les va a dar.

      Y puede parecer simplista mi respuesta de que hay centros y hay centros pero es la mas honesta que te puedo dar. ¿Qué puedo hacer? Para empezar lo que estoy haciendo, informando a la gente sobre lo que es y lo que no es la transformación para que tomen decisiones informadas.

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