Yo Soy mi Relación de Pareja

Mi pareja es la historia que me cuento de ella

Yo Soy mi Relación de Pareja

Por Bernardo Villar

Ayer platicando con mi hija Camila recibí una cátedra de ontología de las relaciones importante. Me decía cómo algunas personas hablan de su relación como algo externo, algo que se tiene, ella decía que estas personas hablan de cuidar una relación como quien cuida de un niño. ¿Suena lógico,no? suena lindo: un bebé que hay que cuidar....

Pues no. Una relación de pareja no es algo externo, no es algo que hay que cuidar, es algo que se ES. Una relación de pareja, como todo en esta vida son dos cosas: cómo me proyecto, es decir, quién son en la relación y lo otro, no es la otra persona, sino la historia que yo me cuento de ella. Yo no puedo relacionarme con la otra persona sino con la historia que me cuento de ella porque yo no tengo acceso a su persona, sus interpretaciones y su historia, solo a mis experiencias y es a través de ellas que me relaciono con todo el mundo. Para la otra persona de la pareja funciona exactamente igual: solo puede relacionarse con su historia de ti, no contigo, así que una relación de pareja no está en dos personas sino en una sola: yo mismo.

Yo no puedo controlar quién elige ser o sentir mi pareja. Puedo informarle cómo se está proyectando ante mi y qué historia me estoy contando de ella (o él) pero nada más. Del mismo modo, la otra persona puede solamente controlar el modo en que se relaciona con la historia que se cuenta de mi.

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Entonces, si mis relaciones están en mi, no son algo externo que se tiene. Mi relación de pareja está en mi. Yo soy esa relación. El éxito o fallo de mi relación de pareja radica en el modo en que yo elija proyectarme y estar abierto al feedback sobre quién estoy siendo para la otra persona y en el modo en que elija relacionarme con mi historia de la otra persona.

Mi relación de pareja soy yo, la relación de pareja de mi pareja es ella. Si estas dos historias crean valor una en la otra, si crean enrolamiento, la pareja opera funcionalmente. Si se pierde o nunca hubo este valor, si alguno de los dos no está enrolado con la historia del otro; si ninguno está dispuesto a oír el feedback del otro, o lo oye y no le interesa cambiar quién está siendo, algo no funciona en esa pareja, es decir, en la relación que yo elijo tener con la historia de otra persona. Si mi historia comienza a perder valor para la otra persona, el resultado no puede ser difícil de predecir. Una pareja se vive hacia afuera pero como experiencia no deja de ser personal e interna.

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Una relación de pareja implica el compromiso de ambos de mantener el valor en la historia del otro mediante juegos de ganar-ganar y acuerdos cumplidos; escuchando y rediseñándose todo el tiempo; porque mi relación de pareja soy yo y si va a ser, depende de mi, porque es mi experiencia de pareja la que yo vivo, la de nadie más.