Ser interrupción



manejando - entrenador transformacional

Por Bernardo Villar

En la vida todo pasa tan rápido que es imposible poner atención a cada cosa que hacemos, pensamos o sentimos. Muchas veces es bien difícil estar atentos a quienes somos todo el tiempo y cómo nos proyectamos al mundo. Sencillamente ponemos en piloto automático muchas cosas de nuestra vida. No las manejamos normalmente nosotros.

¿Quién las maneja entonces? Nuestras conversaciones, nuestras verdades, las historias que nos creamos acerca que cómo son las cosas y cómo funcionan. Ellas son las que se encargan de la mayor parte de las cosas que pensamos y hacemos.

Piensa en el asunto de conducir un auto: Una vez que aprendes a manejar, la mayor parte de las acciones mecánicas del conducir no requieren de tu atención consciente: puedes platicar, poner música, escucharla, pensar en la inmortalidad del cangrejo o en tus pendientes sin ocupar tu atención en acelerar, frenar o la velocidad de la caja de cambios.

Es cuando algo inesperado ocurre que volvemos a tomar el control y ponemos toda nuestra atención en el proceso: Escuchamos algún ruido inesperado y entonces ponemos atención a cómo se siente el volante, a los avisos del tablero; quitamos la música o dejamos de platicar para averiguar si en verdad está pasando algo y tomar las medidas que sean necesarias.

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En la vida ocurre lo mismo: se requiere algo inesperado para poder identificar cómo van las cosas. Para poder ver lo que de otra manera sería invisible. A esto se le llama tener un “quiebre” (Breakdown), es decir, identificar algo que no nos está funcionando en nuestra vida para poder estar en la posibilidad de corregirlo.

Ser interrupción es apoyar a otros a poder ver y declarar un quiebre. Es apoyar a otros a confrontar lo que está ocurriendo en sus vidas para que puedan evaluar si lo que están creando está alineado con lo que quieren crear.

Ser interrupción no es decirle a otros lo que no les funciona, porque la verdad es que no lo sabes, puedes saber lo que a ti te parece que no les funciona, pero es a ellos a los que les corresponde averiguar si les está funcionando o no.

Ser interrupción es interrumpir una conversación, pero una conversación interna de la persona. No una charla que tienes con ella. No es interrumpir su comunicación (¿de qué otro modo te podrías tú enterar de las inquietudes de la persona al respecto?). Se trata de poder, una vez que la comunicación ha sido completada, poder mostrarle a la persona lo que tu observador está observando en esa situación.

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Ser interrupción es un regalo. Requieres saber qué es lo que estás regalando y la manera correcta de presentar ese regalo.



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