Tocar, mover, inspirar – Enrolamiento





Tocar, mover, inspirar - Enrolamiento

Por Bernardo Villar

 

¿Qué es enrolar?

Rápidamente repetimos: “enrolar es tocar, mover, inspirar a otro ser humano.”

Y pues, sí. Es eso, pero no solo eso. Nos falta la parte de: “a tomar acción comprometida”

Y es que enrolar es causar un compromiso total por una nueva posibilidad, por una visión. Sin causar una acción comprometida, no hay en realidad enrolamiento. Todo se queda en una bonita idea o en un “siempre y cuando”.

¿Quieres entender el término “enrolamiento en excelencia”? Pues bien, es un enrolamiento en el que ha habido el compromiso con una nueva posibilidad más allá de las palabras.

No es lo mismo decir: “cuenta conmigo, ahí voy a estar” que realmente estar llegado el momento. No es igual “sí te apoyo” que apoyarte. No es lo mismo, “financiaré tu proyecto” que firmar un cheque y entregarlo. No es lo mismo decir “me voy a casar contigo” que firmar un acta de matrimonio.

Hasta el momento que hay un intercambio de valores de algún tipo, no hay enrolamiento. No has hecho nada por la otra persona y la otra persona no ha hecho nada por tí.

Pongamos el ejemplo del enrolamiento a los talleres como ejercicio del entrenamiento.

Si yo voy con alguien y le platico lo maravilloso que es el entrenamiento, las posibilidades que ofrece; incluso consigo que me diga que sí va a asistir, si no se matricula y hay un intercambio en el que él o ella tome posesión del entrenamiento pagándolo, no he causado nada. No le he prestado ningún servicio. No solo no hay excelencia. No hay enrolamiento.

Platicar con alguien no cambia nada. Conseguir que tome acción, se ponga en riesgo y pague es lo que cambia todo. Sólo entonces la persona estará en posición de crear mediante el entrenamiento algo nuevo en su vida.

En tu vida ¿cuánta gente se compromete y toma riesgos reales por lo que es importante para ti?




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