Transformación para principiantes




Entendiendo qué es transformación

Transformación para principiantes

Por Bernardo Villar

¿Transformación son talleres?¿Una filosofía? ¿Una forma de vida? ¿Una religión? ¿Una secta? ¿En qué me transformo? ¿Para qué querría yo transformarme?

De pronto surge esta pregunta cuando empezamos a adentrarnos en el tema y no es raro ver que aun para muchos graduados (y lamentablemente también algunos entrenadores y centros) el asunto no está claro.

Comencemos haciendo una distinción: no significa lo mismo en cualquier contexto y esto causa confusión. Comenzamos a buscar “transformación” y nos encontramos con una mezcla extraña de budismo, misticismo, religiosidad de varios tipos, posturas metafísicas y bastante new age. Cada uno de estos hablando de transformación a su manera. La transformación que nos ocupa no tiene que ver mucho con todas estas otras maneras de entender la palabra (aunque se parece un poco a la interpretación budista, sin serlo del todo)

Entonces Transformación no tiene que ver con espiritualidad, no tiene que ver con energía mística, no tiene nada que ver con religión o religiosidad, ni con ética ni con moralidad, ni con la “ley de la atracción” ni con sanación de ningún tipo.

La transformación parte de los trabajos de los filósofos existencialistas del siglo XX, principalmente Martin Heidegger que plantean que el ser humano aprende a serlo y no tiene una “naturaleza” que le da ese carácter de humano. También plantean que la existencia no tiene sentido más allá del que yo elija darle en una historia que creo para darle coherencia a mi vida.

Pero la filosofía académica frecuentemente no tiene mucho que ver con la vida diaria, así que fue trabajo de otras personas poner estos conceptos abstractos de modo accesible para la vida de las personas. Los principales aportadores a este fin han sido Werner Erhard y John Hanley Sr, que desarrollaron los entrenamientos modernos de transformación. Los más populares son los creados por este último, y son de los que más platicamos en este blog por lo mismo.

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Entonces pues, no es una religión ni pretende competir con una. No es espiritualidad ni tiene que ver con nada metafísico. Ni siquiera se da a la tarea de juzgar lo que es correcto o incorrecto, bueno o malo. Tampoco son centros de rehabilitación o terapia de ningún tipo.

¿Entonces que es transformación?

La transformación humana en nuestra distinción es una filosofía práctica, una manera de entender la realidad que habilita al ser humano a conseguir resultados extraordinarios (es decir diferentes) y a encontrar un sentido de propósito y un sentimiento de satisfacción al vivir desde la elección. La idea es que sea el futuro lo que te mueva, sin importar tu pasado.

¿Y qué son los talleres de transformación?

Los talleres de transformación (de cualquiera de sus ramas) no son otra cosa que una metodología creada para que sea posible afianzar esta filosofía como una modo de vida sustentable. Nada más.

¿Qué tienen de especial los entrenadores de transformación?

Nada. Son personas normales entrenadas en la facilitación de estos talleres, con mayor o menor profundidad y que viven una vida como la de todos, se equivocan como todos, fracasan como todos, se alegran como todos y no tienen todas las respuestas de la vida, pero generalmente son personas que buscan vivir su vida desde las distinciones de la transformación.

¿Y los centos de transformación?

Son empresas, negocios que llevan estos talleres y esta forma de vida a miles de personas. Lo que distingue a muchas es que son empresas con una visión que va más allá de la económica y buscan crear un impacto en su mundo. Se les llama centros de transformación justo porque buscan ser el epicentro de una transformación en el contexto humano. Pero ojo, no me canso de repetirlo: como en todo, no todos los centros de transformación son iguales, observa sus resultados y elige dónde haces tu entrenamiento con responsabilidad.

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¿Son una secta?

No. La transformación no es una secta, aunque algunas veces los participantes en los entrenamientos puedan tener conductas sectarias, éstas conductas normalmente no son fomentadas por centros o entrenadores responsables que en dado caso requieren atajarlas si las detectan.

La gente que vive los talleres de transformación no son ni se convierten en personas perfectas, ni felices, ni prósperas por arte de magia. No se ven diferentes a nadie mas de no ser que mandan cuatros o tienen manitas en sus coches. La diferencia está en que pueden identificar su realidad como una historia que pueden reinterpretar para acceder a acciones que habiliten resultados que no han tenido antes. Por lo demás, son gente que como toda, tiene problemas, tiene alegrías, se enoja y se entristece, solo que lo puede manejar de un modo distinto.

 




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