Transformando el mundo




mundo - entrenador transformacional

Por Bernardo Villar

¿En qué te transformas cuando te transformas? No te salen alas, cuernos, no te vuelves lobo en las noches de luna llena; no adquieres poderes mágicos ni puedes volar, ni siquiera te transformas necesariamente en una mejor persona. Tampoco en una peor persona, pero sin duda ni tu ni el mundo se ven iguales antes que después de ese "momento ¡ahá!". Entonces, ¿Qué se transforma cuando te transformas?

No se transforma nada y sin embargo, se transforma todo. ¿Por qué?

Porque lo que cambia es el modo en que ves la vida, cambia tu punto de vista, cambia el tipo de observador que eres, por lo mismo, a efectos prácticos, cambia la persona que eres. Cuando dices "ahora puedo ver cosas que antes no podía ver", cuando dices "ahora todo está muy claro", cuando dices "las cosas se están dando solitas" en realidad no ha cambiado nada más que el modo en que interpretas las cosas y por eso el modo en que ocurre para ti el mundo es algunas veces completamente nuevo.

Por eso parece que el mundo cambia, porque cambia tu experiencia de él. Cambia TU mundo. Y como no puedes saber cómo son las cosas sino solamente tu experiencia de ellas, para efectos prácticos al cambiar tu mundo, cambia el mundo.

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Pero no hay que perder de vista esa distinción que pudiera ser complicada de percibir: MI MUNDO no es EL MUNDO mas que para mi. El mundo continúa y continuará siendo como es. Lo que cambia es mi experiencia de él pero con eso basta, porque si mi experiencia del mundo es que es un sitio hostil, yo no podré estar mas que a la defensiva, hostil, esperando que algo malo me ocurra, y mis posibilidades, acciones y resultados estarán inevitablemente alineados con esa percepción. Sin embargo, si para mi el mundo es como es y que sea como es no es malo ni bueno, si puedo ver que igual que hay un componente hostil, también hay un componente aun mayor de amor, de hermandad, de comprensión. Si puedo ver un mundo como una oportunidad enorme esperando que yo actúe, entonces mis posibilidades, acciones y resultados serán otras completamente distintas.

Y el asunto es que cuando se transforma quién soy y como veo el mundo, transformo mi mundo pero no EL mundo; sin embargo, enrolando a otros en la posibilidad de interpretar de un modo nuevo EL mundo, EL mundo comenzará a cambiar. Cuando yo me paro como fuente de transformación, lo que estoy diciendo es que soy la causa de que otros puedan interpretar de un modo distinto cómo ocurre para ellos el mundo y de este modo se transforme su experiencia del mundo. Su mundo.

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Y si cada uno de ellos se para en esa misma postura, si cada uno de ellos se para como fuente de que otros puedan tener una experiencia distinta del mundo, entonces, tal vez, algún día, EL MUNDO se transforme.




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