Una vida que valga la pena vivirse



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Por Bernardo Villar

Una vida que valga la pena vivirse. Bonita frase… provocadora.

¿Qué tiene de malo mi vida actual? ¿La vida que vivo no vale la pena?… ¿Qué es una vida que valga la pena vivirse?

Pues bien, yo creo que tu vida, la de cualquiera, vale la pena vivirse. El asunto de valer o no la pena es totalmente personal y tiene todo que ver con la satisfacción que experimenta cada quien con la vida que está viviendo.

Noticia: No se trata de que las circunstancias cambien para que sientas que tu vida vale la pena vivirse. Nada que ver con eso. Tu vida siempre va a tener circunstancias adversas, asuntos que no te gustan. Así es la vida porque así es. Nada que hacer al respecto. Se trata de encontrar satisfacción en tu vida sin importar las circunstancias.

Así que teniendo en claro que tu vida no tiene nada mal, que no te falta nada y que justo ahí es donde vas a crear tus resultados, te comparto 5 puntos importantes para cambiar tu vida para siempre.

Deja de quejarte. La vida no es como tú ni como nadie espera que sea. La vida es como es, tus circunstancias son como son. ¿No te gusta? fabuloso. A la vida no le interesa tu opinión. ¿Tu familia no es como tú quisieras que fuera? ¿Tu trabajo no te satisface? ¿Tus finanzas están lejos de donde las quieres? En fin, ¿tu vida no te gusta y sientes que el mundo es injusto? Muy bien, tu opinión sobre como debiera ser todo no va a cambiar nada. Tal vez te quejes para que los demás te den la razón en que el mundo es injusto contigo, pero además de eso, no va a cambiar nada, solamente estás validando tu idea de que eres un resultado de los eventos del mundo.

Por supuesto, vas a sentirte bien cada vez que la gente te de la razón, pero al final no va a cambiar nada. Puedes elegir ser una víctima todo el tiempo o comenzar a tomar las riendas de tu vida parándote como fuente de tu realidad y de tus resultados.

Toma responsabilidad. Aclaremos algo: el mundo es como es, no como tú lo experimentas. Tu experiencia del mundo ocurre cuando las hechos son filtrados, sin darte cuenta a través de tus creencias de cómo es el mundo, cómo debe ser, cómo eres tú, cómo debes ser y cómo debes reaccionar ante lo que ocurre en el mundo. Así que, la realidad es una y tu realidad es otra, que estás creando todo el tiempo sin darte cuenta.

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Así que, si tú estás creando tu experiencia del mundo, tú eres responsable de todo lo que experimentas. Y si tú eres responsable de tu experiencia del mundo, eres responsable por todo lo que tiene que ver con tu vida: tus relaciones, tus finanzas, tu trabajo, tu familia, tu salud… absolutamente todo. Así que la única persona que puede hacer que tu experiencia del mundo sea distinta, eres tú. No las circunstancias, solamente tú.

Vive una vida con propósito. Bien, Ya dejaste de quejarte y puedes ver cómo tú eres responsable por cada asunto en tu vida. ¿Qué sigue? Lo que sigue es inventarte un futuro realmente poderoso. ¿Si de ti dependiera, cómo sería tu vida? No importa qué tan loco parezca, ¿Cómo sería? Tampoco importa si todo parece indicar que no eres capaz de tenerlo o si crees que no lo mereces. Si solo dependiera de ti, ¿Cómo sería tu vida?

Invéntate una vida gigante, una vida que realmente te mueva a levantarte cada día. ¿Cómo sería tu relación familiar? ¿Cómo serían tus finanzas? ¿Cómo sería tu trabajo? ¿Cómo serías tú? ¿Cómo serían todas tus relaciones? ¿Qué podrías tener si fueras así y tus relaciones fueran como te gustaría que fueran? Cierra los ojos y piensa: ¿Cómo sería tu vida? ¿Valdría la pena vivir esa vida? ¿Orientar quién eres y todo lo que haces hacia ese objetivo?

Si hasta este momento no te has sentido intranquilo, no has tenido miedo de plantearte algo realmente grande para ti, entonces no estás jugando en grande. Un juego grande da miedo. Da miedo y es irresistiblemente atractivo.

Se un niño. Ok, ahora esto es interesante. Muchas de las cualidades que requieres para vivir una vida que valga la pena vivirse te dijeron que requerías dejarlas para vivir esa vida que ahora mismo tal vez no valga tanto la pena. En algún momento sentiste que tenías que elegir entre ser un adulto y ser un niño, así que maneras de ser como la espontaneidad, la alegría, la creatividad dejaste de accesarlas. Dejaste de jugar, de divertirte, de confiar, de perdonar, comenzaste a desconfiar de todo y de todos; especialmente de ti. En fin, dejaste de ser niño.

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Por supuesto, las maneras de ser de un adulto son muy útiles: sentido de deber, la seriedad, responsabilidad, etc., el asunto es que tal vez no tenías que elegir entre unas y otras. Tal vez podías tener ambas y utilizarlas todas para crear esa vida que vale la pena vivir para ti.

Crea relaciones profundas. Por último, relaciónate efectivamente, total y genuinamente. Ocúpate del bienestar de los demás, juega juegos en los que todos puedan ganar, apoya a la gente de tu vida a vivir también una vida que para ellos valga la pena vivirse. Inspira a otros a recordar lo que es importante y a tomar acción por ello. Enrola, enrola, enrola. Conviértete en un punto de referencia para el mundo. Vive de tal modo que todos quieran vivir como tú cueste lo que cueste.

Y bien, por último, no te esperes a que todo esté como quisieras para pensar que tu vida merece ser vivida. Tu vida merece ser vivida tal como está ahora porque desde donde estás ahora es el único punto de partida. Circunstancias siempre va a haber, no se puede evitar, el asunto es poder crear tus resultados en cualesquiera que sean tus circunstancias.

 

 



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