Viviendo a la mitad




normal - entrenador transformacional

Por Bernardo Villar

Normal suena bien, ¿no? Al menos lo suficiéntemente bien. Todos queremos ser normales, es decir, encajar dentro de la norma, lo que todos son, lo que todos tienen, lo que todos sienten.

Así, comenzamos a buscar una vida normal, un trabajo normal, una relación normal, en fin, las expectativas de todos para tener lo que todos tienen y ser lo que todos son. ¿Tiene ésto algo de malo?

Nada en lo absoluto. La mayor parte de las personas del mundo buscan una vida normal y cuando la tienen (lo que sea que entienden por ello), buscan mantenerla a toda costa.

Sin embargo, yo creo que "lo normal" es una trampa peligrosa. Y el peligro radica en que es lo suficientemente fácil de conseguir como para que la mayoría sea "normal" y solo lo necesariamente difícil para dar a las personas un falso sentido de logro. Lo que quiero decir con ésto es que "lo normal" es una corriente. Te lleva por si misma sin que tengas que hacer mucho para llevar a donde desemboca. Solo tienes que hacer lo que todos hacen y ser lo que todos son.

Esta corriente te lleva por múltiples pequeñas acciones que te mantienen ocupado y que sin embargo, no te llevan a ningún lugar que no sea, a donde van todos. Observa cómo la mayoría de la gente se queja de que no tiene tiempo suficiente para hacer todo lo que tiene que hacer y sin embargo, no tiene resultados extraordinarios con todo el tiempo y energía invertido en esas acciones.

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Y sí, acabo de meter la palabra extraordinario porque aunque la mayoría de la gente se aferra a vivir una vida "normal" en realidad estos resultados "normales" satisfacen en verdad a muy pocos. La mayoría quisiera algo más que normal en su vida, un sentido de éxito, de logro real, es decir, busca resultados extraordinarios en sus vidas.

Lo normal es lo promedio, lo mediocre, es decir, no estás en ceros pero no estás al 100, vives cómodamente a la mitad.

Y en la vida recibes lo que das. Si das un cero no te llevas nada, si das un cien te llevas todo. No hay otra manera.

Ello implica salir de "lo normal", ser quien no todos son, hacer lo que los demás no están dispuestos a hacer. Tomar riesgos, vivir con la incertidumbre, arriesgarse a equivocarse, a no tener la razón, a dejar de ser razonable y a crear caminos nuevos. En fin, implica ponerse incómodo y acostumbrarse a ello.

Si ahora mismo no estás recibiendo el 100 de lo que tú sabes que mereces es porque no estás dando el 100 de lo que eres capaz. ¿Quieres todo? Da todo.

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Y también lo podemos ver de otro modo: ¿De qué se pierde el mundo cuando no das el 100? ¿Cómo dar tu 100 puede causar una diferencia? ¿Es justo que no recibas todo lo que mereces? ¿Es justo que el mundo no reciba de ti más que una parte de lo que puedes darle?

Un líder es extraordinario por definición.

Extraordinario y normal son términos que no van juntos.



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