Volver la mirada hacia dentro

Volver la mirada hacia dentro

Por Karina Topete

Hace algún tiempo lo había convertido en una costumbre casi ceremonial: Llegar a la oficina, encender la compu y abrir el Facebook, dar una vuelta por las últimas noticias y luego postear un “buenos días”,  o alguna frase o fotografía… Estar viviendo un extraordinario momento y salirme de la experiencia para tomar la foto que va directo “al face”…  

El hábito de exteriorizar cada experiencia de vida es muy de nuestro tiempo, así como la incapacidad de interiorizar lo que nos ocurre en el día a día. Estamos acostumbrados a ver hacia fuera, los eventos que nos ocurren y las cosas que nos pasan de manera externa y esto nos llega a confundir un poco. Parece inofensivo el efecto de los teléfonos, las redes sociales y de la forma de vivir externando cada pensamiento y comentando cada acción, pero no lo es.

Una mañana me desperté con una aguda sensación de descontento, molesta, insatisfecha, impaciente. Sabía de las estadísticas que acompañan al uso desmedido de celulares, chats y las redes sociales pero no le atribuía a esto mi sensación de incomodidad….

Sin embargo pensándolo dos veces, quizá era parte de un todo.  La intranquilidad interior que nos empuja  al uso de redes sociales que lleva a más intranquilidad interior.

A veces creemos que es la vida la que nos está ocurriendo y se nos olvida que somos nosotros los que creamos nuestra experiencia de vida, que podemos tomar el control de lo que hacemos, como en el caso del uso de todos estos medios de comunicación.

El uso de teléfonos y redes sociales de manera excesiva es sólo un síntoma de vivir exteriorizando nuestra experiencia, un síntoma que también se vuelve causa y que genera insatisfacción personal y social.

Lee también
¿Qué juego estás jugando? ¿De quién es el balón?

Vamos rápido, de una rutina a otra, hablando en voz alta y mirando fuera de nosotros lo que esta ocurriendo. Y esta práctica de vivir exteriormente nos cansa, nos drena la energía y nos agota, casi sin darnos cuenta, vivimos en la imagen de quienes somos y nos olvidamos de disfrutar el momento, hemos perdido la capacidad de estar a solas con nosotros mismos y nuestros pensamientos.

Después de un rato de observar e en mi propia vida, elegí hacer un propósito personal desafiante: Silenciar mi voz hacia el exterior, mirar hacia dentro de mi, dejar de hacer tantos comentarios en Facebook o twiteer y escucharme a mi misma desde mi mente sin compartirlo, ir a un sitio sin hacer un check in, pasar días sin chatear y no contestar el teléfono en todo momento... Resultó ser casi como un voto de silencio.

Al principio me dio un ataque de impaciencia, el sentimiento de que algo me estaba haciendo falta. Leer un libro en lugar de chatear  antes de dormir o salir a ver el cielo, tomar una foto y no subirla a ninguna parte, no contestar el teléfono cuando estoy en el automóvil y tomarme momentos específicos para revisar mis mensajes en lugar de estar todo el tiempo pendiente del celular. Escribir un diario en lugar de postear todo el día lo que hago y no hago.

El ejercicio funcionó, después de unos días la sensación de ansiedad desapareció y una expansión interior tomó su lugar. La charla conmigo misma se reestableció y volví a mirar hacia dentro, a cuestionarme en privado y a observar con quietud el mundo que me rodea. Después de un par de semanas la negatividad desapareció por completo.

Mucha de la intranquilidad de la vida moderna se debe a que estamos presos de los medios que nosotros mismos hemos diseñado para servirnos como conexión, es casi como si vivieramos en una vitrina desprovistos de privacidad y al servicio de una comunidad que requiere de nosotros explicar “qué hacemos”, “qué pensamos”  y “a dónde vamos”, en cada momento.

Lee también
TRANSFORMAR DESDE LA EDUCACIÓN

A mi me ha funcionado este ejercicio de desconexión del mundo externo, me ha dado tiempo para mirar dentro de mi y reconectarme conmigo misma. Te invito a probarlo, por unas horas, días o semanas. Puede resultarte tan reconfortante que quizá elijas, como yo, hacerlo parte de tu estilo de vida. Recordar que los medios y las redes están para servirte a ti y no para hacerte esclavo y que nada sustituye tu dialogo interno personal.

La paz interior sigue siendo una posibilidad en medio de esta gran comunidad globalizada, una elección que puedes tomar en cualquier momento.

 

Volver la mirada hacia dentro Karina Topete 

Life Coach y Directora de Centro Generaciones