Yo declaro…

megaphone - entrenador transformacional

El lenguaje puede describir lo que ya es en el mundo (afirmación) pero también puede crear realidades nuevas, abrir posibilidades que anteriormente no existían. Ese es el dominio de una declaración.

Antes de que alguien declarara los derechos de los niños, éstos no existían...
Antes de que alguien declarara independiente a su país, ese país no lo era...
Si un árbitro no señala una falta, esa falta no existió...
Si un juez no te declara culpable, eres inocente...

Y de pronto vemos a todo el mundo declarando cosas como si fueran palabras mágicas:

"Yo declaro que vas a pasar el examen"
"Yo declaro que te va a ir bien en ese negocio"
"Yo declaro... "

Volvamos a leer los primeros ejemplos de declaración y notemos algo bien claro:

Cuando los padres de las patrias declararon independientes sus países, no desaparecieron los enemigos y se crearon de pronto las instituciones... seguida la declaración hubo la acción comprometida que muchas veces llevó años para hacer esa declaración una realidad...

Si yo me hubiera sentado en la sala de mi casa a repetir que los niños tienen derechos, no hubiera habido ningún cambio. Tuvo que hacer esa declaración una figura a la que se la otorgó la autoridad para hacerla y que además, tiene la capacidad de hacerla cumplir. Lo mismo el árbitro o el juez...

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No se trata de declarar que soy próspero y sentarme a esperar que me caiga la prosperidad de las nubes, se trata de tomar todas la acciones que me lleven a crearla en mi vida ( y digo en mi vida porque en ella yo tengo la autoridad y el poder de tomar acciones irrestrictas, en vidas ajenas había que ver si la otra persona me da la autoridad y me permite tomar todas las acciones que sean necesarias...)

La palabra de pronto parece mágica pero solo cuando tras de las palabras va el compromiso por crear con acciones concretas esa nueva realidad, si no hay compromiso suficiente para que  se den acciones, no importa cuánto diga yo querer que algo cambie, no va a cambiar.

No basta con que yo diga "Yo soy un hombre humilde, paciente, valiente y triunfador" si mis acciones no lo respaldan, y si todo el mundo me grita "Sí lo eres" cada vez que lo digo, eso tampoco cambia nada.

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Solo la acción comprometida más allá de las palabras transforman la realidad del modo que las palabras declaran.